Cincuenta Años de Trabajo para Mujeres

Por Lucina Kathmann

El movimiento global de las mujeres es fuerte y todavía está creciendo, aun sin más estímulos especiales como la 4o Conferencia Mundial sobre la Mujer que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) organizó en Beijing en 1995. La Comisión sobre la Condición Social y Jurídica de la Mujer (CSW), el organismo de la ONU creado para monitorear la situación de las mujeres en todo el mundo, celebró sus sesiones por 50ª vez este año, de 27 febrero al 10 de marzo, en la sede de la ONU en Nueva York.

La CSW no es una comisión con alto perfil; todas las reuniones que tratan de guerras atraen a más periodistas. No obstante, la mayoría de los países voluntariamente mandan a representantes especiales para la CSW, en vez de reciclar a su personal regular de la ONU. El Secretario General de la ONU, Kofi Annan ha asistido para dirigir la palabra a los representantes y oyentes de la CSW todos los años de su periodo de servicio.

Formalmente, la Comisión se compone de los representantes gubernamentales de 45 países. (Todos los países sirven en la comisión, en rotación 45 a la vez.) Pero el CSW es especial entre los organismos de la ONU en la manera en que acepta la ayuda de organizaciones no gubernamentales de todo el mundo. Este año delegados de un sorprendente 1300 organizaciones no gubernamentales (ONGs) asistieron para ayudar a informar y cabildear a los delegados oficiales.

Este año los temas seleccionados para las mesas de expertos de todos los continentes, que son también los temas de los documentos que salen de la sesión, incluyeron la participación de la mujer en el desarrollo, sobre todo la educación, la salud y el trabajo, y la participación de la mujer en la toma de decisiones. Los delegados se acordaron muy bien sobre lo que sería la mejor práctica en estos asuntos. Más difícil, todos admiten, es la implementación: cómo hacer que las buenas ideas se hagan realidad en nuestros países.

Aparte de las sesiones oficiales, siempre hay una multitud vertiginosa de eventos paralelos fascinantes, presentaciones de grupos de ONGs de todo el mundo. Aprendí este año que una razón que la meta de la ONU de educación universal primaria para todas las mujeres del mundo no ha sido realizada es porque 92 países todavía imponen cargos para los que se disponen de la educación pública. Un dato más positivo, oí de una nueva ley en Noruega que estipula que el consejo de directores de compañías privadas debe ser del 40% mínimo de mujeres en poco tiempo, de otra manera la compañía arriesga la disolución. Creo que es el primer esfuerzo legal para conseguir la equidad de género en el sector privado.

Entre enormes y crecientes números de ONGs, muchas que mandan a  diferentes representantes cada año, Tsung Su y yo hemos aparecido todas las mañanas a las 9:00 en la sesión de briefing (orientación) para ONGs por más de una década. Estoy orgullosa de la presencia constante y visible del IPWWC en este foro.  

Cómo medir la violencia: la campaña del Secretario General

Por Lucina Kathmann

El 25 de febrero, en la inauguración de la 52ª Sesión de la Comisión de las Naciones Unidas sobre la condición social y jurídica de la mujer, el Secretario General Ban Ki-moon anunció el comienzo de una campaña mundial de la ONU para combatir la violencia contra la mujer. Durante dos semanas, mesas y presentaciones exploraron la estrategia de la campaña.

La campaña es una actividad compartida por la División de estadísticas y la División para el adelanto de la mujer. Es un esfuerzo para generar índices cuantitativos  para medir la violencia contra la mujer en todas partes. Sabemos que la violencia contra la mujer existe en todos los países. El Secretario General estima que mundialmente una mujer en tres ha sido víctima. Sin embargo en la mayoría de los lugares no hay información estadística confiable sobre cuánta violencia hay. Aun donde hay estadísticas, no han sido recopiladas de tal manera que se las puede comparar con las estadísticas de otros países. Buena información sobre la frecuencia y gravedad de la violencia contra la mujer es muy útil para abogar por legislación, para solicitar programas para víctimas y muchas otras medidas. Mirando hacia el futuro, tal información será imprescindible si algún día un gobierno o aun las Naciones Unidas quisiera alegar que la violencia contra la mujer ha llegado a ser menos.  

El cuestionario
Por eso, se ha generado un cuestionario con cuatro puntos, un instrumento fácil de administrar por teléfono (donde hay buen servicio telefónico) o cara a cara. Los dos métodos han sido probados. La esencia del cuestionario es la siguiente:
1. ¿Alguien ha usado la violencia en contra de usted (le pegó, torció su brazo, le sofocó, jaló su cabello, o ha hecho otra cosa física que le ha atemorizado) durante este año pasado? ¿Cuán graves fueron los daños? ¿Cuán frecuentemente pasó?
2. ¿Alguien le ha forzado a tener relaciones sexuales, con él o con otra persona, durante este año pasado? ¿Cuán frecuentemente?
3. ¿Esta persona fue tu pareja? ¿Siendo así, cuantas veces ocurrió durante este año pasado?
4. ¿Se casó antes de cumplir los 18 años? ¿Le han realizado una mutilación genital (clitoridectomía etc.)?

¿Es un crimen o aun está mal la violencia contra la mujer?
No todas las mujeres concuerdan en cuanto a si consideran que la violencia en contra de ellas es un crimen, o incluso si es algo malo. Por esta razón se amonesta a las entrevistadoras de enfocarse en los hechos, no obstante qué valor les asignen. Un estudio reciente de la ONU también preguntó:
¿Cómo se describen mejor estos acontecimientos: crimen, algo que está mal pero que no es crimen, o simplemente algo que suele pasar?
Sobre todo en el caso donde el perpetrador fue la pareja de la mujer, y sobre todo en áreas donde había mucha violencia contra la mujer, la entrevistada frecuentemente contestó que “Es simplemente algo que pasa”. No obstante, intentó contestar el cuestionario lo mejor que podía según sus habilidades.
Ya se han administrado este cuestionario a mujeres en once países. En todos los países, el grupo de las entrevistadas fue de más de 900 mujeres. En Italia, 25,000 mujeres contestaron el cuestionario. Muchas de los 11 naciones están desarrolladas (Hong Kong, Australia, Polonia, Dinamarca, República Checa, Suiza, Grecia, Italia) pero también administraron el cuestionario en Costa Rica, Mozambique y las islas Filipinas. En un cuarto de los casos cuando la entrevistadora lo preguntaba, la mujer contestó que nunca había denunciado el ataque con nadie. La primera vez que lo había divulgado fue al hablar con la entrevistadora.

Límites
Este cuestionario con cuatro puntos tiene sus límites. Por su naturaleza, este tipo de cuestionario jamás podrá rendir estadísticas sobre el asesinato, un tipo de violencia contra la mujer de tasa significante. Un estudio auspiciado por el  gobierno de Italia encontró que una mujer es asesinada en Italia cada dos días. Otros tipos de violencia (como el infanticidio femenino) no aparecerían en los resultados de este cuestionario.

El futuro
La campaña continuará hasta el año 2015, el periodo de los Objetivos de la ONU para el desarrollo en el milenio. Está bajo la supervisión de un grupo especial de la División de estadísticas llamado “Amigos de la coordinación” (Friends of the Chair), presidido por la delegación de México. Actualmente hay esfuerzos para conseguir fondos para administrar el cuestionario mundialmente.
Además del Secretario General, muchos han colaborado con la campaña para que se inaugure bien. UNIFEM lanzó una campaña de firmas, “Di no a la violencia”, encabezada por la actriz y embajadora de benevolencia Nicole Kidman. La intención original fue poder recibir una beca de $100,000 dólares al reunir 100,000 firmas contra la violencia. Sin embargo, a los pocos días UNIFEM anunció que ya había reunido más de 200,000 firmas. Parece que, para una acción mayor para combatir la violencia contra la mujer, el momento ha llegado.

BREVE PANORAMA DE LA LITERATURA GALLEGA

Mª Camiño Noia, PEN de Galicia (España)

Galicia, situada en la esquina noroccidental de la Península Ibérica, es un territorio rodeado de montañas y bañado por los mares Atlántico y Cantábrico. Tiene una extensión semejante a la de Bélgica (30.000 Km2) y una población cercana a los tres millones de habitantes (algo menos que Panamá). Desde 1980, goza de autonomía política y está regida por un Gobierno Autónomo, inserto en la Unión Europea, a través del Estado Español.

Habitada desde la prehistoria por indoeuropeos de la familia de los celtas, Hay en Galicia importantes monumentos megalíticos datados entre los años 4.000 y 3.500 antes de Cristo, dólmenes (mámoas) para honrar a sus muertos y hermosos paneles grabados en piedra con escenas de caza, de lucha, o simples dibujos de laberintos, de animales y de objetos de la vida diaria. En nuestro rico patrimonio arquitectónico conservamos monumentos de la época visigótica, de la romana, de la Edad Media y de siglos posteriores. Son referencias importantes la muralla romana de Lugo, las iglesias románicas y góticas que se extienden por el territorio, o la catedral barroca de Santiago de Compostela, promotora de uno de los fenómenos culturales más conocidos internacionalmente, el Camino de Santiago, que desde la Edad Media nos une con el resto de Europa, y del mundo. Como escribió nuestro venerado político Alfonso R. Castelao, Galicia es la «avanzada de Europa en el mar inmenso de la libertad».

Tierra de buenos vinos, pescados y mariscos, Galicia es también un país ganadero y con industrias reconocidas en el mundo, como la factoría de automóviles Citröen- Peugeot o el grupo Zara, en el sector textil.

Pero lo que más y mejor define a Galicia, un país situado en el Noroeste de la península Ibérica es su lengua y su cultura, creadas por nuestros antepasados celtas desde tiempos inmemoriales. Como los mayas y los aztecas, tuvieron también sus mitos para explicar los misterios de la vida y de la muerte; y convertidos en agricultores y ganaderos sedentarios, contarían historias y cantarían canciones en su lengua céltica, intercambiándolas con otros pueblos del continente, para entretener sus ocios y dar normas de comportamiento a la comunidad.
     
Con la implantación de la lengua latina en el territorio de la Gallaecia, nace el gallego, una de las lenguas más próximas al latín, creada sobre el habla del pueblo colonizado. Y en su nueva lengua, los gallegos continuaron contando historias maravillosas, didácticas y jocosas, al tiempo que creaban y cantaban cantigas de variada temática.
Siglos más tarde, cuando ya Galicia había perdido su autonomía política y dependía de la corona de Castilla, parte de esa rica producción popular fue reelaborada, para ser cantada en ambitos cortesanos y soldadescos, por trovadores y juglares, en un período que va de fines del siglo XII a mediados del XV. En esa etapa, se desarrolló en lengua gallega una espléndida literatura en verso, parte de la cual pasó a los grandes Cancioneros que se conservan en Lisboa y Roma (Cancioneiro de Ajuda, de la Biblioteca Nacional de Lisboa y de la Biblioteca Vaticana), los llamados cancioneros de la lírica medieval gallega-portuguesa. A ellos hay que añadir el manuscrito de las Cantigas de Santa María, escrito en el siglo XIII por mandato del rey Alfonso X, el Sabio, que puso en verso historias orales sobre milagros de santos, atribuyéndoselos a la Virgen María. El corpus de toda esa producción lo componen 1.680 textos profanos y 420 composiciones religiosas. Las poesías líricas están firmadas por trovadores y juglares –algunas por los propios reyes Alfonso X de Castilla y Don Denís de Portugal–, que son considerados sus autores.

No cabe ahora hablarles de la extraordinaria importancia de la poesía medieval, que se extendió por los territorios cristianizados de la Península Ibérica, a donde llegaban las tropas de los reyes, bajo cuyo patrocinio vivían los trovadores, juglares y las soldadeiras (mujeres que los acompañaban para bailar y cantar), pero quiero señalar que un gran número de las cantigas de amigo que se conservan, así como de las historias maravillosas que cuentan los milagros en honor de la Virgen, fueron escritas a partir de cantos y de cuentos orales trasmitidos por mujeres. Como sabemos, las cantigas de amigo dan voz a una joven, que, unas veces, se lamenta de un amor no correspondido, poco solícito o reprimido por una madre vigilante, y, otras, expresa su alegría por el encuentro con el amante. Cantigas que siguen la tradición indoeuropea de las canciones femeninas, espontáneas en la expresión de sentimientos amorosos y cargadas de realismo en las situaciones descritas.

Como mujer, me gusta insistir en la idea de que, a excepción de las cantigas de amor, en las que se canta un fin’amor por el señor, con evidentes marcas de la lírica provenzal, nuestras composiciones medievales son, en general, adaptaciones de cantos populares hechos por juglares y por trovadores que, conservando la variedad de la anécdota, unificaron la estructura formal conforme al arte de trovar de la Escuela cortesana. De todo esto nos han enseñado mucho Margit Frenk (Hamburgo 1925), la gran investigadora mejicana, y la germano-portuguesa Carolina Michaëlis. Aunque ninguna mujer haya firmado los textos –en la Edad Media las mujeres no tenían autoría–, su presencia entre los juglares está atestiguada en las miniaturas del Cancioneiro de Ajuda y en el de Santa María, como bailarinas, «soldadeiras» y «cantadeiras».
     
Durante los siglos XIV y XV, en Galicia se escriben así mismo textos narrativos con historias de moda en toda Europa, historias que relatan las legendarias aventuras del rey Arturo y de los caballeros de la Mesa Redonda, los amores de Tristán e Isolda, episodios de la guerra de Troya y que narran milagros de santos, en especial del Apóstol Santiago y de la fundación de Compostela y de su catedral. Sin embargo, la prosa medieval gallega, de gran importancia por su relación con el resto de Europa, queda oscurecida, en las historias de la literatura, ante el esplendor de la lírica.
     
A partir del siglo XV, se pierde la tradición literaria en lengua gallega, entre otras razones, porque las clases nobles habían aprendido castellano, la lengua del rey, y dejaron de favorecer la producción literaria en la lengua del pueblo. Del siglo XVI al XIX se conservan muy pocos textos en gallego, solo breves piezas poéticas y algún escrito historiográfico. Pero las gentes humildes siguieron haciendo en su lengua una rica literatura oral, en verso y en prosa.
     
Y si la misoginia de la sociedad medieval impidió que llegasen hasta nosotros las composiciones poéticas bajo rúbricas de autoría femenina, no fue así en el siglo XIX, en el que la Literatura en lengua gallega tuvo su Resurgimiento con la obra de tres grandes poetas, entre los que destacó con luz propia una mujer, Rosalía de Castro, una poeta integral, por su fecundidad espiritual y por su inteligencia crítica, y, sobre todo, por la armonía de ambas cualidades. Rosalía supo asociar la inteligencia personal a su virtud poética para escribir una obra de reconocido valor lírico y metafísico, en la que expresa su propio dolor y el de aquellas y aquellos que sufren las injusticias sociales. Nuestra gran poeta, educada en la estética del romanticismo, no se conformó con seguir esos modelos, quiso experimentar con recursos poéticos nuevos hurgando en la poesía de todos los tiempos y de toda condición.Y, sin duda, tuvo que leer las composiciones de Juana Inés de La Cruz, cuyas obras habían sido editadas en Madrid en los últimos años del siglo XVII. Sabemos por su propio testimonio que el monje benedictino gallego, Fray Martín Sarmiento (1695-1772), defensor de las culturas de los pueblos indígenas, había leído la obra de Sor Juana, y que ésta era conocida entre los intelectuales del siglo XVIII:

Hablando yo con el mismo sujeto de los que yo había observado en el movimiento del peón, o trompo, me dijo que algo había leído de eso en la celebrada monja de México, Sor Juana Inés de la Cruz. Tengo sus tres tomos desde el año 1727, que entonces leí todo el verbo ad verbum [...] Registré esas obras y en la página 173 del tomo tercero de su fama, y obras póstumas, está la observación de esa religiosa sobre el movimiento del trompo. Dice que comienza por circular y que acaba por espiral (Sarmiento, Obra de 660 Pliegos. Madrid: Biblioteca Nacional, colc. Dávila, vol. 2º, folio 392).
     
Entre las innovaciones que observamos en la expresión poética y en los ritmos de las composiciones de Rosalía he encontrado rasgos que me recuerdan la artificiosa expresión de Sor Juana. Nuestra poeta, como la mejicana, habló de la incomprensión, y de la soledad que sentía entre la gente.
      ....................................................
      Goza aquel de la vida, y se ríe
      y peca sin miedo del hoy y el mañana,
      mientras tú con ayunos y rezos
      y negros terrores tus horas amargas.
         Si del hombre la vida en la tumba
      ¡oh bella!, se acaba,
      ¡que profundo y cruel desengaño,
      que chanza pesada
      te juega la suerte,
      le espera a tu alma!
     
Y  de la misma manera que Sor Juana buscaba con su pluma definir un espacio para sí en el mundo cultural de la colonia española, marcadamente masculino y antiintelectual, Rosalía utilizó la suya para darse voz, dándosela así a las mujeres que carecían de ella:
        
            A man nerviosa e palpitante o seo,
      as néboas nos meus ollos condesadas,
      cun mundo de dúbidas nos sentidos
      e un mundo de tormentos nas entrañas
      sentindo como loitan
      en sen igual batalla
      inmortais desexos que atormentan
      e rencores que matan,
      mollo no propio sangue a dura pluma
      rompendo a vea hinchada,
      i escribo..., escribo..., para que? /.../
      .................................................
     
Viene a apoyar las relaciones entre las dos escritoras, el hecho de que, buscando comparaciones entre Gabriela Mistral y Sor Juana con el resto de las poetisas ibéricas, Octavio Paz sólo encuentra comparables a Teresa de Ávila y a Rosalía Castro.
     
Buenos poetas gallegos del siglo XIX fueron también Manuel Curros Enríquez (1851-1908) y Eduardo Pondal (1835-1917). El primero, que vivió varios años en La Habana, critico con dureza el poder religioso y administrativo, que dominaban el pueblo gallego, y el segundo, conocido como poeta de la raza, cantó la valentía de la estirpe celta como origen del pueblo gallego, frente a la estirpe ibérica de los castellanos.
     
En el primer tercio del siglo XX, la literatura gallega volvió a vivir una etapa de esplendor. Hubo entonces magníficos poetas y notables novelistas y ensayistas, que, agrupados en organizaciones políticas y culturales –la «Xeración Nós» fue la más importante–,  hicieron un encomiable trabajo de reconstrucción cultural y política. Los poetas cantaron en la lengua del país la belleza de su tierra y denunciaron la miseria en que vivía la población rural, y los narradores recrearon la historia gallega y pusieron nuestra narrativa en contacto con las vanguardias europeas del momento. Mas, esa fecunda generación de escritores fue silenciada por las armas asesinas de los militares sublevados, en 1936, contra el gobierno de la II República y el pueblo que lo había votado. Un tiempo terriblemente dramático para el conjunto de españoles en el que México lideró un importante y generoso papel protagonizado por el entonces Presidente Lázaro Cárdenas, que acogió en este país a cientos de exiliados españoles. Entre ellos llegaron aquí un número importante de gallegos, escritores como Lorenzo Varela y Florencio Delgado Gurriarán, políticos, como Lois Soto y cineastas, como Carlos Velo.
     
Acabada la contienda, con la victoria de los sublevados, en el exilio argentino y mexicano aparecieron en lengua gallega dos libros de composiciones en versos de escarnio contra Franco y aquellos que detentaban el poder en España por la fuerza de las armas, A gaita a falare de Ramón Rey Baltar (1939) y Cancioneiro da Loita galega (1943)como publicación del Partido Comunista, mientras que en Galicia hubo que esperar al año 1947 para ver publicado algún libro de poesía en gallego. En el resurgimiento de nuestra literatura después de la guerra civil fue importantísima la labor realizada por los exiliados gallegos en países latinoamericanos, en especial los que estaban en Argentina y en Méjico, creando excelentes publicaciones que llegaban clandestinamente a Galicia e daban ánimos a los que habían quedado allá. Pienso especialmente en las revistas Saudade y Vieiros, publicadas en México, y en Correo Literario y Galicia Emigrante, aparecidos en Buenos Aires, en las que aparecían textos de exiliados y de residentes en Galicia que allá no podían ver la luz.
     
Autores de la generación de 1936 y nuevas generaciones de poetas y narradores, nacidas después de la guerra, inician a partir de 1950 una trayectoria literaria que no dejó de crecer, y que se incrementó de forma excepcional a partir de 1980 con la implantación de la Democracia en España. Hubo muchos y buenos poetas que publicaron en los años de la Dictadura. Consciente de que dejo un buen número de escritores sin citar, nombraré a dos poetas que nos acompañaron en la «larga noche de piedra», Celso Emilio Ferreiro y Manuel Mª; ya que sus textos fueron nuestras canciones desde las revueltas del 68.
     
Ante la imposibilidad de presentar una selección mínima de los actuales escritores gallegos permítanme dar una breve pincelada sobre los signos externos de la producción de hoy, en la que conviven escritores de la generación de posguerra con jóvenes incorporados a nuestras letras en los últimos veinte años. Desde la novelista, poeta y teórica del feminismo, Mª Xosé Queizán o la poeta Luz Pozo, nacidas en 1939 y 1922, hasta las más jóvenes poetas, el catálogo de autores en lengua gallega es muy amplio. Debo referirme a Xosé Luis Méndez Ferrín, poeta y narrador, que está considerado como el patriarca actual de la Literatura gallega. Su poemario Con pólvora e magnolias, de 1976, fue escuela de poetas, y cada una de sus obras tiene amplia recepción en el mercado. Es nuestro candidato al Premio Nóbel de Literatura.
Hay que señalar también que la Literatura Gallega tiene dos novelistas dedicados en exclusividad a la escritura, Manuel Rivas y Suso de Toro, con obras traducidas a varios idiomas. Es cierto que ya en la etapa de la Dictadura otros dos escritores gallegos vivieron de su pluma, Álvaro Cunqueiro y Eduardo Blanco Amor, cuya obra constituye hoy un importante referente en nuestro patrimonio literario, sin embargo sus libros no fueron traducidos a tantas lenguas como los anteriormente citados. Con todo, los cuatro tuvieron, y tienen, que compartir su producción en lengua gallega con las traducciones casi inmediatas al castellano, y con colaboraciones en prensa.
La importante eclosión de creación poética de los últimos treinta años, que fue recogida por diversas colecciones y revistas especializadas, atendió la creciente demanda de un gran creciente número de jóvenes que se sumaban al mundo de la creación poética. Dorna, entre otras, creada en 1981, y dirigida por el presidente del PEN Gallego, Luis González Tosar, tuvo una importante contribución en este aspecto publicando la obra de autores noveles. Y lo que es más importante; la abundancia de textos poéticos va unida a la calidad de las obras, altamente valoradas por la crítica española, como ha reconocido recientemente el Premio Cervantes de 2006, Antonio Gamoneda.

Buenos ejemplos de la generación de poetas y narradores de la década de los 80 y 90 son, sin duda ninguna, los representantes gallegos que están con nosotros: Xulio Valcárcel, Luis González Tosar, y el secretario del PEN, Gonzalo Navaza, todos ellos poetas de honda reflexividad y fuerza emotiva en el tratamiento de temas de dimensión humana (el paso del tiempo, el amor, la muerte) y, de forma especial, en la obra de Tosar, la recreación mitológica de la patria armonizando el sentimiento de la Tierra con el de la identidad. Navaza no sólo hace poesía, es también narrador y un manipulador de la palabra; ocultando su voz más íntima, trabaja los códigos léxicos, simbólicos y rítmicos en hermosos juegos de palabras. Francisco Xosé Fernández Naval, Subdirector del Libro de la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia es, además de poeta, un reconocido autor de narrativa, lo mismo que Bieito Iglesias, un narrador directo sin concesiones al sentimentalismo, que utiliza la ironía para recrear aspectos de la historia gallega y de la occidental. Emma Pedreira, poeta y narradora, representa a la novísima generación de escritoras. A través de un lirismo introspectivo, analiza con sutiles interpretaciones el cuerpo de la mujer sufriente

Aunque sea brevemente, debo decir que en lengua gallega existe una espléndida literatura infantil y juvenil, representada en esta feria del libro de Guadalajara por la editorial kalandraka. En no pocas ocasiones, los premios nacionales de literatura juvenil e infantil fueron otorgados a autores, autoras y editoriales gallegas.
     
Ya para terminar, quiero añadir que, en este mundo en trance de globalización, el trabajo de los escritores gallegos es imprescindible para que la vieja Galicia de los cancioneros medievales, que resurgió en el siglo XIX con Rosalía de Castro, no se pierda en el siglo XXI en la masa amorfa del lenguaje estereotipado del mercado.  Los gallegos de las nuevas generaciones podrán ser más gallegos y más universales gracias a sus escritores.

Feria Internacional del Libro de Guadalajara. 25 de Noviembre de 2007